Para empezar hay que decir que los dos equipos llegaban al partido en los puestos altos de la clasificación y buscaban asentarse en la cuarta plaza, la última que permite clasificarse para la Champions. También hay que decir que los dos equipos contaban con alguna baja importante, como la de Lucas en el Liverpool o las de Coleman y Distin en el Everton. Pero ninguno de esos factores sería tan determinante como la enorme rivalidad deportiva que hay entre los dos conjuntos.
Brendan Rodgers conseguiría suplir la baja de Lucas con un cambio de sistema muy apreciable. Cuando le tocaba defender al Liverpool, el equipo se estructuraba en un 4-2-3-1 con un doble pivote formado por la pareja Gerrard-Henderson y una linea de tres - Sterling, Coutinho y Sturridge - con mucho sacrificio. Pero cuando tenían la posesión, el sistema cambiaba rápidamente a un 4-1-4-1 en el que Gerrard se colocaba por delante de los centrales para ayudar en la salida del balón y Henderson adelantaba su posición, reafirmándose así otra vez como el gran centrocampista completo y polivalente que es, para formar una linea de 4 en la que había constantes intercambios de posiciones. Este planteamiento táctico funciono a la perfección, pero lo más reseñable fue la increíble presión ejercida sobre la salida de balón de los de Roberto Martinez, que se vieron asfixiados durante la mayoría del partido, y que cuando conseguían sobrepasarla sus ataques se ahogaban en el borde del área debido al gran partido de la linea defensiva del Liverpool en este partido, formada por Flannagan-Skrtel-Touré-Cissokho.

Los reds marcarían el ritmo del partido y tendrían las mejores ocasiones del encuentro pese a que la posesión fue dominada por el Everton, que no fue capaz de materializarla en ocasiones claras. Tampoco aprovecharían las perdidas del Liverpool en la salida de balón, dos en la primera parte y subsanadas la primera con una gran recuperación de Gerrard y la segunda con una gran parada de Mignolet a tiro de Mirallas después de un gran slalong por la frontal del área. Esa, y tiros sueltos desde la frontal del área que no tendrían ninguna dificultad para el guardameta belga, serían las únicas ocasiones de las que dispondría el Everton durante el partido.
Los goles llegarían pronto, el primero en el minuto 20 a la salida de un corner sacado por Suarez y rematado por Gerrard. Aquí se puede apreciar las dimensiones que alcanza un partido como este, en el que Gerrard, camino de los 34, ocupo una posición en la que pocas veces había jugado y cumplió con creces, porque un jugador como Gerrard en un partido como el derbi de Mersey puede ocupar casi cualquier posición. También se puede apreciar con Flannagan, un joven jugador de la casa que se ha asentado esta temporada en la elite y que no es casualidad que dos de sus mejores partidos del año hayan sido los dos derbis.
Los dos siguientes goles serían obra de Sturridge y dejarían el partido sentenciado con un 3-0 al descanso. El primero lo anotaría a la contra con una magnifica definición tras un gran pase de Coutinho, vaya partido del brasileño, precedido de una recuperación en el centro del campo gracias a la ya citada excelente presión. Y el segundo sería una obra de arte, una vaselina al primer toque desde el borde del área tras coger despistada a la defensa del Everton sacando rápido una falta en el centro del campo.
El cuarto llegaría al comienzo de la segunda parte, en el minuto 49, en una recuperación en el centro del campo de Luis Suarez, que se recorrió medio campo y definió de maravilla, como nos tiene acostumbrados, y ya van 23 goles en la Premier esta temporada! Y es que el uruguayo pasa por el mejor momento de su carrera futbolistica y está siendo uno de los principales artífices del gran momento que vive el Liverpool, que ahora mismo es un serio candidato a clasificarse para la Champions, la mejor manera de mantener a su mejor jugador.
Es imposible comentar el partido y no hablar de la gran actuación de Sterling, que partido a partido se va soltando más y cada vez es un jugador más completo y más importante dentro de los planes de Rodgers. A su velocidad desequilibrante está añadiendo muchos recursos, pero sigue careciendo de ese acierto de cara al gol que no le permiten asentarse como el gran jugador que puede llegar a ser, pero eso es probable que lo vaya mejorando con el paso del tiempo.
Recordar también la lesión de Lukaku, en el minuto 20, que se produjo defendiendo el corner en el que el Liverpool se adelantaría debido a un choque fortuito con un compañero. Ahora Roberto Martinez se queda sin su delantero titular, cedido, y le quedan simplemente las opciones de Naismith, un jugador de nivel inferior, y de Lancina Traoré, cedido también.
Ahora, en apenas dos semanas, el Liverpool recibirá al Arsenal en Anfield, en un partido que puede ser un punto de inflexión para las aspiraciones de los reds y para la liga en si mismo, ya que otro pinchazo de los gunners le otorgaría una gran ventaja al Manchester City.
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