Y el partido fue el claro reflejo de la situación en la que se encuentran los dos equipos ahora mismo. El Milan llegaba en una situación limite, ya que si perdía se quedaba fuera de Europa. El Inter no está en una situación mucho mejor, pero por lo menos se encuentra dentro de las posiciones que dan acceso a competiciones europeas. Dos grandes luchando por una quinta plaza, algo impensable hace unos años.
Seedorf se llevó el derbi y coge aire.
El partido fue tosco, aburrido en algún momento, y más basado en el físico que en la técnica y la táctica. Dentro del bajo nivel del encuentro, el Milan fue más valiente, quizá porque se jugaba Europa, y ofreció más. En la primera parte vivió de los destellos de Taarabt y Kaká. El brasileño tuvo dos ocasiones claras, mandó una al larguero, pero las desperdició. El Inter, que dio continuidad a su clásico 3-5-2, no hizo nada más allá y se fue apagando poco a poco.
En la segunda parte llegaría el gol, el único del encuentro. Viendo la primera parte era de esperar que el equipo que marcara primero, si uno se adelantaba, sería quien se llevaría el encuentro. Y finalmente fue así. En una falta lateral muy bien sacada por Balotelli, De Jong remato entrando en carrera y batió a Handanovic. Se puede decir que en ese momento acabó el partido. Después Mazzarri, desesperado, dio entrada a Guarín, muy desacertado, por Cambiasso y más adelante a Diego Milito por Icardi. El joven delantero argentino no acaba de despegar, pero ya ha dejado esta temporada algún detalle del gran jugador que es.
Ahora el Inter se queda en puestos de Europa League, pero ni mucho menos tiene su presencia asegurada. Mientras que el Milan incrementa sus posibilidades al estar a tres puntos de sus vecinos y lucharan por no desaparecer del escaparate europeo.
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