El partido estuvo marcado por la actitud conservadora mostrada por los dos equipos. Ninguno de los dos combinados quería cometer un error, por lo que en ningún momento arriesgaron más de la cuenta. Así fue que las ocasiones más claras llegaron a partir del minuto 70, y en mayor medida en la prórroga. Coincidió el momento en el que el cansancio empezaba a notarse con el momento en el que los dos conjuntos dispusieron de sus ocasiones para llevarse la semifinal. Quizá el más lo intento fue Argentina, que en la segunda parte dio entrada a Sergio Agüero y a Rodrigo Palacio por Higuaín y Enzo, respectivamente, con una intención más ofensiva. Pero ninguno lo consiguió.
En ese partido tosco, la única figura que emergió por encima de los otros 21 jugadores que estaban en el terreno de juego fue la de Javier Mascherano. El centrocampista del Barcelona fue el mejor jugador durante los 120 minutos de encuentro. En la posición de pivote tuvo un papel fácil, en la salida nunca estuvo presionado, por lo que rara vez fallaba el envío, y en defensa estuvo atento en todo momento para hacer las ayudas y coberturas necesarias para llegar a salvar a su equipo de la eliminación en un par de ocasiones, recuerdo aquella jugada en la que apareció Mascherano por el suelo para bloquear a Robben cuando este ya se disponía a disparar ante Romero.
Romero, criticado duramente antes del Mundial, se erigió como héroe.
Con los 120 minutos finalizados, solo quedaban los penaltis. Unos penaltis en los que van Gaal no pudo contar con el efecto Krul por la lesión de Martins Indi - en rueda de prensa declaro que de haber tenido un cuarto cambio habría dado entrada al portero del Newcastle - en la primera parte. De hecho Jasper Cillessen demostró el porque de su sustitución al no parar ningún penalti, pese a que los dos últimos le pasaron muy cerca, de haber estado Krul no habrían sido gol. Quien estuvo muy acertado en esta tanda de penaltis fue Sergio Romero. El guardameta del Monaco, que rememoro el papel de Goycochea en la semifinal de 1990, paro dos lanzamientos, siendo el segundo una parada magistral, para dar el pase a Argentina a la tan ansiada final.
En esa final, la primera de Messi donde puede ponerse a la altura de Diego Armando Maradona, se enfrentaran a la poderosa y temible Alemania de Joachim Löw en un partido, esperemos todos, que estará más igualado que la semifinal en la que los bávaros pasaron literalmente por encima de la selección anfitriona. Veremos si en ese partido Messi muestra por fin su mejor nivel y deja de jugar con apariciones esporádicas, lo que le ha valido a Argentina para llegar hasta aquí.
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