Pero el partido siguió un guión muy parecido al del encuentro del martes, ya que a los tres minutos de partido Van Persie ya había abierto el marcador al transformar un penalti que no debía haber señalado, ya que la falta por la que Thiago Silva vio la amarilla fue fuera del área y debía haber sido expulsado. Doble fallo arbitral en una jugada que marcó el devenir del encuentro. Todo empeoraría cuando en el minuto 16, Blind, tras un mal despeje de David Luiz hacía el centro del área, controlo y remato dentro de la misma para hacer el segundo gol del encuentro, dejando así el tercer y cuarto puesto practicamente sentenciado.
Blind, una de las revelaciones del Mundial, anotó el segundo gol.
Cuando todo parecía indicar que Brasil podía llevarse otra goleada, los holandeses bajaron el ritmo y se conformaron con mantener el resultado, lo que le dio al encuentro un ritmo más lento del que había tenido en los primeros compases. A partir de ahí hubo pocas ocasiones, bastante repartidas, con bastante protagonismo local. Brasil no dejo de intentarlo, pero no logró el gol que les metiera en el partido y lo reviviera.
Finalmente Holanda sentenciaría en el descuento con gol de Wijnaldum, para poner un 0-3 en el marcador que avergonzó a la afición local, que volvió a despedir a los suyos entre silbidos y abucheos. Un fracaso rotundo el de Brasil, que se acentúa todavía más con la actitud que está tomando Scolari para defender su trabajo y lograr la continuidad en el cargo. El que si se despide fijo es Luois van Gaal, estoy seguro de que muchos holandeses firmarían su continuidad, y pone rumbo hacía Manchester dejando a la 'naranja mecánica' en manos de Guus Hiddink.

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