Finalmente Guardiola volvió al 4-2-3-1 que tan bien le funciono la temporada pasada. Con una pareja de mediocentros formada por Alaba y Gaudino pronto se hizo dueño del centro del campo. El joven centrocampista alemán -tan solo tiene 17 años- realizo la función de mediocentro posicional estando siempre por delante de los centrales y teniendo un papel importante en la salida de balón. Al igual que contra el Dortmund, Gaudino completo un gran partido ante un rival exigente. Parece que seguiremos viéndolo de titular algún partido más debido a la escasez de jugadores para esa posición. Con Javi Martínez lesionado recientemente, Schweinsteiger baja, Thiago recuperándose de su lesión y Kroos en el Madrid; Gaudino es la mejor opción para Pep.
Gaudino volvió a rendir a buen nivel.
Otra novedad, además del cambio de sistema, fue la titularidad de Robben. El holandés, que no había jugado ante el Dortmund por su condición de mundialista, mantuvo el gran nivel mostrado en el Mundial y acabo siendo decisivo en el encuentro. En el gol de Muller, que abría el marcador, suyo es el pase para el alemán tras un gran recorte sobre el lateral Rodríguez. El segundo, ya en la segunda parte, se podría decir que es todo suyo. Roba un balón a un despistado Guilavogui y monta la contra, pared con Lewandowski, y gran definición ante un Grün que poco pudo hacer para evitar el gol. Ese segundo gol a los dos minutos de comenzar el segundo tiempo supuso un duro golpe para el Wolfsburgo.
Pero a partir de ese duro golpe, quien lo iba a decir, el Wolfsburgo mejoro considerablemente. Con la entrada de Arnold por Hunt, y la decisión de permitir a Guilavogui llegar más a área contraria, los de Hecking comenzaron a inquietar al Bayern. Esa mejoría tendría su recompensa con el gol el gol de Olic. El croata, ex del Bayern, aprovecho un saque de banda para sorprender a Never con un gran disparo desde la frontal. Pero el gol no debió haber subido al marcador ya que al controlar Olic utilizo la mano para acomodarse el esférico.
Poco más que resaltar del encuentro, además de la ocasión desperdiciada por los visitantes. En un gran pase de Arnold hacía Malanda, el belga vio como Never desviaba su remate. Pero, tras rebotar en el larguero, el balón le quedo casi en la línea de gol sin nadie que lo estorbara y, cuando todos los aficionados del Wolfsburgo estaban celebrando el empate, Malanda termino echándola fuera. La suerte del campeón, que se suele decir.

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