En los primeros minutos el CSKA espero muy replegado, con defensa de cinco, buscando sorprender en alguna contra. Al principio el planteamiento funcionaba, ya que el City no atacaba cómodo en ningún momento mientras pasaba algún que otro problema en defensa. Esto provoco que poco a poco el CSKA se fuera soltando y se echará para arriba, lo que le permitió realizar alguna combinación bastante buena que llego a intimidar la portería defendida por Joe Hart, o rondar las inmediaciones, en más de un momento. Pero justo cuando peor lo estaban pasando los ingleses, y no parecía nada descabellado un posible gol local, apareció Silva para dar vida a su equipo. Jugando entre líneas por el centro del frente de ataque filtro un balón alto al hueco a Dzeko de manera magistral para que el bosnio solo tuviera que encarar a Akinfeev y luego ceder a Agüero para que este pusiera el 0-1 en el marcador a puerta vacía.
Silva apareció en el partido cuando peor lo estaba pasando el City.
El gol fue como un jarro de agua fría para los rusos. Cuando aún estaban recuperándose del primer tanto recibido, vieron como encajaban el segundo. En uno de los tan característicos desmarques de Zabaleta a la espalda de la defensa, esta vez estando en fuera de juego, recibió un buen balón de Yaya Touré. El argentino dejo de cabeza para Agüero, que remato mordido un balón que acabo llegando a Milner para que, otra vez a puerta vacía, este pusiera el segundo tanto en el marcador. Así fue como, sin merecerlo demasiado, el City se encontró con una ventaja de dos goles en el descanso ante un rival inferior.
En el descanso, buscando revolucionar el encuentro en busca del empate, Slutsky dio entrada a Doumbia en lugar de Alekséi Berezutski. Es decir, paso de un 5-4-1 a un 4-2-3-1 más dinámico. Y el cambio le salió bien. A los 20 minutos del segundo tiempo el CSKA filtro un balón frontal a la espalda de Mangala que recogió Musa, este centro y en el segundo palo apareció Doumbia para poner el 1-2 en el marcador con todavía media hora de encuentro por delante. En ese momento el City vio como, algo que le ha pasado en más de una ocasión desde la llegada de Pellegrini, se le complicaba un partido en el que disponía de una ventaja más que cómoda.
Alineaciones tras el gol de Doumbia.
Poco tardaría Pellegrini tras el 1-2 en substituir a un exhausto Silva para dar entrada a Fernandinho. Colocando a su centro del campo más físico busco mantener el resultado durante los últimos minutos, pero no lo lograría. Un claro ejemplo de problema skyblue fue Yaya Touré. El costamarfileño no cuajo un gran partido, no viene jugando bien últimamente, y no estuvo fino tampoco en defensa. Su actitud sin balón fue pésima, algo que sin duda influyo en el resto de sus compañeros. Y así fue como el CSKA logró filtrar otro balón al área, esta vez desde el lateral, en el que Doumbia se adelanto a su defensor para, tirando de astucia, dejarse caer en el momento justo para provocar el penalti. Un penalti completamente inexistente, pero un penalti que Natkho transformo para poner el 2-2 en el marcador y provocar un nuevo pinchazo, completamente inesperado, del Manchester City en la Champions League.

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