domingo, 26 de octubre de 2014

Una mala dinamica

El Liverpool no pasa por su mejor momento posible. No solo por resultados, que le permiten estar relativamente cerca de la cabeza de la clasificación en la Premier, sino también por las sensaciones. Sensaciones que han provocado críticas tanto por parte de la afición como, sobre todo, de la prensa. Críticas que han ido dirigidas en gran parte a las nuevas incorporaciones, las cuales la mayoría no han dado el nivel deseado, y más concretamente sobre Balotelli. El jugador italiano está siendo criticado por su falta de gol. Sin Suárez, ahora en el Barcelona, y con Sturridge lesionado, ambos primero y segundo máximos goleadores la temporada pasada respectivamente, el equipo red está acusando un gran problema de cara a puerta. Está haciendo mucho daño al equipo de Rodgers la lesión del delantero inglés, que provoca que toda la responsabilidad anotadora recaiga en un jugador que en ningún momento de su carrera haya destacado por una cifra de tantos muy alta a final de temporada.

De hecho esas criticas habían hecho surgir el rumor de que Brendan Rodgers, a modo de castigo, iba a relegar al banquillo al atacante italiano. Finalmente Mario fue titular y, pese a no ver puerta, juego un buen partido participando mucho y teniendo bastante protagonismo. Estuvo generoso en más de una ocasión, recuerdo un pase atrás a Lovren en una situación en la que normalmente habría disparado, y realizo algún que otro esfuerzo defensivo que fue reconocido por los aficionados presentes en Anfield. Llego a disponer también de alguna ocasión bastante clara pero, en parte por mala fortuna, no llego a concretarlas y en alguna ni a rematar. Es problemático que Balotelli no vea puerta, pero mientras complete partidos como el equipo puede aprovecharse bastante de él y, tarde o temprano, acabará llegando el gol.

Balotelli fue titular y, pese a no ver puerta, completo un buen partido.

El principal problema que tuvo el Liverpool ante el Hull City fue la falta de claridad en los metros finales. Durante todo el primer tiempo, salvo alguna acción puntual de Sterling en los primeros minutos, los de Brendan Rodgers estuvieron muy espesos a la hora de filtrar balones y tomar decisiones en los últimos metros. Solo acciones individuales de Emre Can y Lallana, fueron quien más lo intentaron, cambiaron un poco la dinámica lenta del encuentro al buscar algo diferente. Pero el Liverpool cambiaría todo en el segundo tiempo, concretamente en los últimos 30 minutos. Coincidiría en ese instante, sobre el minuto 60, la entrada de Coutinho y Lambert, en lugar de Allen y Lallana, con la aparición de Gerrard. El capitán se echo el equipo a las espaldas y, apareciendo por todas las zonas del terreno de juego, tuvo un efecto instantáneo sobre el resto de sus compañeros.

Pudo ganar el Liverpool gracias a esa mejoría en la última media hora, que se aventuraría todavía más en los últimos 5-10 minutos. 10 minutos donde tuvo más ocasiones claras que durante el resto del encuentro, pero en las que se encontraron con un gran Jakupović, sorpresa en el once debido a las lesiones de los otros dos guardametas, y con su mala puntería otra vez. Mala puntería o mala suerte mejor dicho, porque primero El Ahmady y después Brady, que completo un partido espectacular en la posición de carrilera izquierdo, salvaron en la línea los remates de Lovren y Balotelli respectivamente.

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