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martes, 23 de diciembre de 2014

Partido gris sin demasiados apuros

La visita del Chelsea al Brittania Stadium se veía como un encuentro donde los de Mourinho podían dejarse puntos. El Stoke City es un equipo que en los partidos ante rivales grandes siempre juega con una intensidad superior, lo que le permite sacar puntos que otros conjuntos con los mismos objetivos de los Potters no logran. Ahora se le sumaba también el aliciente de que Mark Hughes le ha dado un toque diferente, más asociativo y vistoso, que había dejado muy buenas sensaciones ante Manchester United y Arsenal. Situación en la que tiene mucha importancia Bojan, que ha adquirido un papel fundamental dentro del equipo después de un inicio muy dubitativo y que ha correspondido con grandes actuaciones.

Quizá por ese gran momento de forma e importancia en el equipo del español, Mourinho optó por adelantar la posición de Fàbregas hasta la mediapunta. El técnico portugués colocó a Mikel al lado de Matić, lo que permitió anular por completo el juego de tres cuartos del Stoke. A esto también ayudó que a los dos minutos de partido el Chelsea se adelantara en un córner, botado como no por el centrocampista español, en el que Terry le ganó la posición a Cameron y remató a placer. Esto tuvo un efecto negativo en el conjunto de Hughes, que se mostraron poco agresivos en el juego y demasiado en la dureza de las entradas. Esto lo fueron corrigiendo con el paso de los minutos, y poco a poco se fueron asentando en el partido. Partido que Hughes planteó más replegado de lo que venía haciendo últimamente, y con el que consiguió ralentizar el juego blue. Ni Mikel ni Matić, este último si que es capaz de dar una salida de balón fluida la mayor parte de las veces, fueron capaces de dar fluidez a la circulación. Esto provocó que Fàbregas tuviera que retrasar en más de una ocasión su posición para poder superar la primera línea de presión potter, que estaba instaurada a la altura del centro del campo, y así comenzar los ataques.

Alineación del Chelsea en Stoke on Trent. (Foto: sharemytactics.com)

Pero la ayuda de Cesc en la salida tuvo en consecuencia que después faltara una ayuda extra en la zona de tres cuartos, por lo que los blues no conseguían crear peligro. Por lo tanto no terminaban de cerrar el encuentro, y la posibilidad del empate estaba todavía en el aire. Cada córner, cada falta e incluso cada saque de banda cercano al área defendida por Courtois levantaba una celebración por parte de la afición. Pero tampoco el Stoke creó peligro en ningún momento, por lo que el partido se encontraba en una situación en la que en cualquier acción aislada podía llegar o el empate o la sentencia. Se iniciaban contraatques constantemente, por ambas partes, pero apenas unos pocos se terminaban. Y en eso tuvo mucho que ver Nemanja Matić. El serbio, como ya es habitual en él, dio un recital de posicionamiento y utilización de su cuerpo para robar balones en el centro del campo. Desde su llegada al equipo en el pasado mercado invernal es un jugador capital dentro de los planes de Mourinho, llegando a ser uno de los imprescindibles. De hecho, la única derrota del Chelsea esta temporada se produjo sin el centrocampista en el terreno de juego, que estaba cumpliendo sanción por acumulación de tarjetas.

Al final el Chelsea sentenció por medio de Fàbregas, que se convirtió en la figura del encuentro con un gol y una asistencia. Buena combinación blue por el centro que termina con un gran pase de Hazard al área, control y disparo del español en semifallo que supera a Begović. Partido gris del Chelsea, el encuentro en general fue bastante gris, que terminó resolviendo sin demasiados apuros. Planteamiento novedoso, por inesperado y no por ser la primera vez que lo utilizaba, de Mourinho que no funcionó mal, pero que tampoco fue un éxito. Sirvió para solventar un encuentro con trampa, y llegar así con ventaja sobre el Manchester City al Boxing Day.

 Fabregas fue la estrella en un partido gris. (Foto: http://www.chelseafc.com)

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