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sábado, 27 de diciembre de 2014

Siguen sin convencer

Este Liverpool viene dejando dudas partido tras partido desde el comienzo de la competición, y en el Boxing Day no iba a ser menos. Brendan Rodgers dio continuidad al sistema de tres centrales que viene utilizando últimamente, y el resultado volvió a ser algo decepcionante. No por el esquema elegido, bien utilizado puede ser muy interesante, sino por la puesta en escena del mismo y los jugadores elegidos para ocupar alguna de las posiciones. Ahora comentaremos alguno de los aspectos del partido y algo sobre porque no termina de funcionar este sistema de juego por el que está optando Rodgers.

Falta de ideas en ataque

Ante el Burnley, como en casi todos los partidos en esta temporada, el Liverpool se mostró falto de ideas en ataque. Apenas generó ocasiones de gol a lo largo de los 90 minutos, y las pocas que generaban muchas no terminaban con un disparo a puerta y pasaban a ser simples acercamientos. Esto podría no ser muy importante si las pocas ocasiones que se generan fueran rentabilizadas al máximo, por ejemplo el Monaco en la Champions League, pero no es el caso. Los atacantes reds necesitan muchas ocasiones para terminar viendo puerta, ya que ninguno se caracteriza por su gran efectividad en la definición. Este año no cuentan con Luis Suárez para que, en esos partidos espesos donde hay que aprovechar todo al máximo, aparezca y resuelva el encuentro en dos acciones aisladas. Tampoco ayuda la lesión, de demasiada duración ya, de Sturridge, quién debía asumir esa responsabilidad. Tan mal está el Liverpool que se ha llegado al punto de que sea Raheem Sterling quién ocupe la posición de delantero, más bien falso '9', y tenga que asumir la responsabilidad goleadora del equipo. No lo está haciendo mal, todo hay que decirlo, y es el mejor jugador en lo que va de temporada de los reds, pero no es normal que un equipo grande dependa tanto de un jugador tan joven. Por suerte para Rodgers, en Turf Moor el propio Sterling aprovechó casi la única ocasión de la que dispuso para regatear a Heaton y poner el 0-1 definitivo en el marcador tras un gran pase de Coutinho, el otro hombre que está rindiendo a un buen nivel en las últimas jornadas.

Sterling apareció en Turf Moor para dar los tres puntos al Liverpool. (Foto: liverpoolfc.com)

Carriles mal aprovechados

Cuando alineas un equipo con tres centrales y dos carrileros lo que buscas, en teoría, es pronunciarte mucho ofensivamente por los costados. Ese objetivo no lo está consiguiendo Rodgers, bien por los jugadores que elige o bien por las actuaciones de estos, y entonces el juego termina realizándose todo por el centro. Ante el Burnley los elegidos fueron Henderson por la derecha y Marković por la izquierda, y no funcionó. El inglés no es un jugador veloz, sino más bien un centrocampista de ida y vuelta de mucho trabajo, y eso se nota en sus acciones por banda. Debido a su lentitud no consigue desbordar nunca al lateral, por lo que casi siempre acaba jugando en corto hacía el interior. Por el otro costado la apuesta por el serbio podía ser muy interesante, con el único inconveniente de como afrontaría sus responsabilidades defensivas. Pero el partido de Marković llegó a ser desesperante. Pasivo en defensa, erróneo en los pases e inofensivo en ataque. No hubo una sola acción acertada del ex del Benfica en el partido, al cuál se sigue esperando por Anfield.

Alineación inicial del Liverpool en Turf Moor. (Foto: sharemytactics.com)

Quizá si Rodgers hubiera dado la titularidad a Alberto Moreno, que se quedó en el banquillo, por el costado izquierdo y hubiera trasladado a Marković al derecho el equipo habría mejorado. De hecho los mejores minutos desde que el Liverpool juego con este sistema, o al menos en los que uno de los carrileros tuvo más repercusión, fueron ante el Basilea en Anfield con Moreno como carrilero izquierdo. En ese encuentro, mejor dicho ese tramo de encuentro, el juego se realizó todo por ese costado y el sevillano protagonizó las mejores acciones de los reds en el partido de la debacle europea. Además mientras Henderson juegue como carrilero no solo desperdicia la banda, sino que pierde calidad y fuerza en el centro del campo. Veremos cuanto tarda Rodgers en darse cuenta de algunos de estos fallos tácticos que está cometiendo en las alineaciones.

Inseguridad defensiva

Otro de los grandes problemas ayer y en toda la temporada, este ya estaba presente el curso pasado, es la inseguridad defensiva. El principal problema por el que el año pasado el Liverpool no terminó alzándose campeón de la Premier League fue su mala labor defensiva. Un equipo que opta al campeonato no puede encajar 50 goles cuando Manchester City y Chelsea, por ejemplo, solo concedieron 37 y 27 respectivamente. Este año no solo no ha mejorado esa inseguridad defensiva, sino que además se ha empeorado la capacidad goleadora como ya hemos dicho antes. Tan inseguro se está mostrando en defensa el conjunto de Anfield que Mignolet ha perdido el puesto de titular. Ayer tuvo que volver a entrar a los 16 minutos de juego debido a la lesión de Brad Jones, y continuo mostrándose muy poco fiable en el juego aéreo. En mi opinión, si el Liverpool se hace con un portero de primer nivel -tipo Victor Valdés, que sigue sin equipo- mejoraría mucho y la defensa rendiría mejor de lo que lo está haciendo ya solo por la confianza que les trasmitiría desde la portería.

Mignolet volvió a la portería debido a la lesión de Brad Jones.

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