Javier Balboa se convirtió en el héroe del Nzalang al marcar los dos goles para pasar a semifinales.
Como decimos, Túnez estaba interesada en que el partido se jugara en un ritmo lento, de hecho es lo que ha propuesto en todos los encuentros que ha disputado en el torneo. Y claro, si un equipo está interesado en un ritmo como ese es porque se saben manejar en esas situaciones. Y lo demostraron cuando, sin hacer muchos méritos, se adelantaron en el marcador a mediados del segundo tiempo. Chikhaoui, el líder ofensivo de esta selección, apareció para elaborar una jugada de la nada. Recibe entre líneas y tras una pequeña conducción abre a la banda a la subida del carrilero, quien pone un centro al área. Ahí apareció Akaichi para, con un gran desmarque al primer palo, ganarle la posición a su defensor y poner el 1-0. Muchos pensaron que en ese momento el partido ya estaba sentenciado, por el resultado y por la superioridad tunecina, pero se equivocaron. Si que estuvo cerca de ser decisivo el tanto de Ahmed Ikaichi, concretamente a un par de minutos, pero finalmente fue un gol insignificante. En el descuento, ya volcada a la desesperada tras los cambios realizados por Esteban Becker, Ivan Bolado sacó un penalti inexistente en una jugada sin aparente peligro. Penalti transformado, igual que ante Gabón, por Javier Balboa. Y a partir de ahí, con toda la prorroga todavía por delante, hubo un partido nuevo.
Un partido en el que, esta vez si, Guinea se mostró muy superior a Túnez. Una Túnez completamente descolocada tras el tanto de Balboa. Y es que los cambios realizados por Becker durante los 90 minutos reglamentarios provocaron que, para que el equipo no se expusiera tanto sin haber necesidad, Kike Boula y Ruben Belima tuvieran que ejercer como laterales en el tiempo extra. Quizá ese fue otro de los motivos por los que Guinea se mostró tan ofensiva en los primeros compases de la prorroga, eso y la euforia de haber logrado el empate en los minutos finales sumado al apoyo de su afición. Dominó y, como no, sufrió numerosas faltas. Fueron 10 las faltas cometidas por Túnez en la prorroga, de las cuales una les saldría muy cara. Una de esas faltas, provocada por Balboa tras una gran jugada individual, se produjo muy cerca de la frontal del área. Y sería el propio Balboa el encargado de lanzarla. Un golpeo maravilloso, tan bonito como preciso, que hizo imposible la estirada de Mathlouthi, la cual hizo todavía más bonito el gol, y puso el 1-2 en el marcador. Guinea Ecuatorial remontaba el partido ante su afición, la cual estalló de felicidad, y estaba más cerca que nunca de poder hacer historia.
Disposición táctica de Guinea en los minutos finales. (Foto: sharemytactics.com)
Pero para poder hacer historia hay que sufrir. El sufrimiento es una condición que, aunque intentes evitarla, siempre está presente en algún momento de tu camino hacía el éxito. Y Guinea Ecuatorial la tuvo, tuvo la condición del sufrimiento antes de poder hacer historia, pero supo llevarla bien. Con más empuje que otra cosa, Túnez se acercó en alguna ocasión a la portería ecuatoguineana. Solo dos de esos acercamientos tuvieron peligro, y ambos los resolvió sin problemas Felipe Ovono. El guardameta del Nzalang, que juega en la liga local y cuenta con tan solo 21 años, está yendo de menos a más en el torneo y ayer completó un partido muy completo en todos los aspectos. Tuvo su momento para captar los focos, el protagonismo, y no lo desaprovechó. Al final se podría decir que Ovono adquirió, en menor medida, la condición de ser el salvador al rechazar esos dos disparos en el segundo tiempo de la prorroga. No sucedería mucho más en el partido, más allá de una tangana en el banquillo ecuatoguineano debido a que estos retuvieron el balón para perder tiempo. El colegiado, de las Islas Mauricio, no añadió nada en el segundo tiempo de la prorroga pese a interrupciones como ese enfrentamiento y se ganó todavía más criticas entorno a su actuación. Para algunos será un simple partido marcado por las decisiones arbitrales a favor del anfitrión, como es el caso de los tunecinos, pero para otros será un momento histórico en el fútbol ecuatoguineano y en el país.


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