Pero claro, este nuevo Liverpool había que probarlo ante un rival de la zona alta. Y ese fue el Tottenham Hotspur de Pochettino, que sin hacer mucho ruido está completando una gran temporada. Como hemos dicho el rendimiento defensivo de los 'reds' venía siendo muy bueno, pero volver a dejar la portería a cero ante un equipo que tiene como delantero a Harry Kane es una tarea muy complicada. El canterano de los Spurs es, actualmente, el atacante más en forma de la Premier League. Y eso se pudo apreciar el martes en Anfield, igual que el sábado en White Hart Lane. Tras anotar dos tantos en el derbi del norte de Londres que permitieron una victoria muy importante, el martes cerca estuvo de volver a ser decisivo en el encuentro. Tras un comienzo marcado por las constantes perdidas en el centro del campo por parte de los londinenses, Marković aprovechó una de ellas para batir a Lloris tras una rápida contra. Pero aparecería Kane, como no, para poner el empate en el marcador. Tiraría un gran desmarque a la espalda de Sakho, se acomodaría el balón de una forma sorprendente y finalizaría por abajo para poner fin a la racha que llevaba el guardameta belga sin ser batido. Todo esto sucedería en la primera media hora de encuentro, y de ahí hasta el final de la primera parte no sucedería mucho más. Los 'reds' no lograban dominar el encuentro, en parte por la floja actuación de Coutinho, y el partido era un ida y vuelta constante donde los locales dispusieron de más ocasiones de gol, pero el empate permaneció al fin de los 45 minutos.
Balotelli, mucho tiempo después, apareció.
La segunda parte siguió el mismo guión que la primera. Sin que ninguno de los dos equipos lograra plasmar su dominio, el ida y vuelta continuó siendo la tónica dominante. Y de nuevo se adelantarían los locales, con un tanto de penalti de Steven Gerrard. Un penalti provocado por Daniel Sturridge, quien fue derribado claramente por Danny Rose cuando ya había dejado atrás a un par de rivales gracias a un habilidoso eslalom. Pero aparecería otra vez Harry Kane. No sería para marcar, sino para asistir. Aprovechó el rechace de Mignolet ante una falta lanzada por Eriksen para centrar, en dudoso fuera de juego, ante la entrada de Dembelé. El belga no fallaría y devolvería las tablas al marcador. Había vuelto a ser decisivo Kane para su equipo al anotar un gol y asistir en otro, dando así un punto importante ante un rival directo. Pero al final no cobraría tanta importancia. Brendan Rodgers dio entrada a Mario Balotelli en lugar de Sturridge con un cuarto de hora de partido todavía por delante. El papel del italiano en la plantilla se había visto relegado a la suplencia o, incluso, a quedarse fuera de la lista de convocados en bastantes ocasiones. Ahora su presencia sobre el terreno de juego eran minutos sueltos al final de los partidos, donde en muchas ocasiones Rodgers le daba entrada en busca de que ocurriese algo. Pocas veces ocurría algo positivo en esos minutos, hasta esta jornada. Cuando tan solo llevaba ocho minutos en el campo, aprovechó un centro de Lallana para meter la punta del pie y poner el 3-2 definitivo en el marcador. Era su primer tanto en la Premier League vestido de 'red', y suponía tres puntos muy importantes. A partir del gol, se pudo ver a un Balotelli diferente. Mucho más participativo, mucho más acertado e, incluso, mucho más centrado en el juego. Quizá a partir de ahora haya un Balotelli nuevo en Anfield, quien sabe. Pero ya Mario apareció. ¿Será para quedarse?

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