Brendan Rodgers, con Paulo Sousa en la imagen, ha fracasado en la vuelta del Liverpool a la Champions. (Foto: http://www.liverpoolfc.com)
Brendan Rodgers optó por un once más enfocado al control que a otra cosa. El doble pivote lo formaron Allen y Leiva, siendo claramente el brasileño el destinado a tareas más defensivas. Por delante alineó a una línea de tres mediapuntas con Sterling por la derecha, Gerrard por el centro y Henderson por la izquierda. El colocar al ex del Sunderland en la posición de extremo tenía la clara intención de que este se fuera constantemente hacía dentro, cosa que le viene por naturaleza, para dejar así la banda para las subidas de Jose Enrique. Pero claro, si el lateral no aprovecha ese espacio generado en la banda este movimiento lo único que hace, y es lo que ocurrió, es provocar un embotellamiento por el centro. Y es que el español apenas tuvo presencia ofensiva, en parte por la constante amenaza de un jugador como Derlis González. El atacante paraguayo no dudaba en aprovechar las pocas subidas del ex del Newcastle para generar peligro por la banda derecha gracias a su velocidad. Banda por la que también actuó Xhaka, hermano del jugador del Borussia Mönchengladbach, y quién tuvo una gran actuación. Doble amenaza que condicionó, sin duda, el comportamiento del jugador español. Buscaría solucionar este problema con la entrada en el descanso de Alberto Moreno, y en parte lo consiguió. El sevillano, más ofensivo que Jose Enrique, ganó línea de fondo con mayor facilidad y puso numerosos centros al área. Centros que no encontraron rematador porque Rodgers también dio entrada a Marković, quitando a Ricky Lambert y perdiendo así una referencia para el juego aéreo. El sitio del inglés lo ocupó Sterling, que hizo de falso '9', abarcando con sus movimientos todo el frente de ataque y aportando una mayor velocidad al equipo, pero sin intimidar ni lo más mínimo a la defensa suiza en los balones por alto.
El Liverpool mejoró considerablemente en los últimos 15 minutos de partido. Pero no por juego, sino más bien por ímpetu e insistencia. Pero para ese momento ya iban por detrás en el marcador después del tanto de Frei en el primer tiempo, y estaban obligados a marcar dos goles para lograr el pase. Tenía también el handicap de estar con un hombre menos, tras la tonta autoexpulsión de Marković cuando apenas llevaba diez minutos sobre el terreno de juego. Lo intentaría todo Rodgers, llegando a pasar a jugar con defensa de 3 formada por Skrtel, Lovren y Johnson. Moreno y Henderson eran los carrileros, con la pareja Coutinho-Allen formando el mediocentro. Por delante se encontraban Gerrard y Sterling, con mucha movilidad, como hombres más avanzados. Más adelante, ya con el 1-1- en el marcador, la apuesta sería todavía más arriesgada. Los reds adelantarían todavía más sus líneas y Skrtel pasó a jugar como delantero, cerrando atrás tan solo Lovren y Johnson, los cuales en más de una ocasión rondaron posiciones cercanas a la frontal del área. Como hemos dicho hubo poco fútbol, y el poco peligro que crearon fue más por acumulación de jugadores y acciones aisladas que por elaboración o mérito individual.
El Liverpool mejoró considerablemente en los últimos 15 minutos de partido. Pero no por juego, sino más bien por ímpetu e insistencia. Pero para ese momento ya iban por detrás en el marcador después del tanto de Frei en el primer tiempo, y estaban obligados a marcar dos goles para lograr el pase. Tenía también el handicap de estar con un hombre menos, tras la tonta autoexpulsión de Marković cuando apenas llevaba diez minutos sobre el terreno de juego. Lo intentaría todo Rodgers, llegando a pasar a jugar con defensa de 3 formada por Skrtel, Lovren y Johnson. Moreno y Henderson eran los carrileros, con la pareja Coutinho-Allen formando el mediocentro. Por delante se encontraban Gerrard y Sterling, con mucha movilidad, como hombres más avanzados. Más adelante, ya con el 1-1- en el marcador, la apuesta sería todavía más arriesgada. Los reds adelantarían todavía más sus líneas y Skrtel pasó a jugar como delantero, cerrando atrás tan solo Lovren y Johnson, los cuales en más de una ocasión rondaron posiciones cercanas a la frontal del área. Como hemos dicho hubo poco fútbol, y el poco peligro que crearon fue más por acumulación de jugadores y acciones aisladas que por elaboración o mérito individual.
Disposición táctica del Liverpool al final del encuentro. (Foto: http://sharemytactics.com)
Skrtel pasó a la delantera ya con el 1-1 en el marcador, el cual llegó gracias a Steven Gerrard. Se suele decir que los equipos grandes, ante situaciones y estadios grandes, se crecen. Lo mismo pasa con los grandes jugadores, y Gerrard es uno de ellos. Cuando el Liverpool se estaba ahogando lentamente Sterling provocó una falta en la esquina derecha del área defendida por el Basilea. Rápidamente apareció el centrocampista inglés por ahí para coger el balón y disponerse a lanzar. Y, haciendo gala de su excepcional golpeo, coló el balón por la misma escuadra haciendo imposible cualquier intento de Vaclík por despejarlo. Dispondría de alguna ocasión más el Liverpool con la que poder llevarse el partido, el portero croata atrapó sobre la línea un centro lateral que golpeó en un defensa y cerca estuvo de entrar al cogerle a contrapie, pero no lograron aprovecharlas. También dispuso de ocasiones el Basilea a la contra. De hecho Paulo Sousa, técnico con un gran mérito por la actuación de su equipo en todos los encuentros, dio entrada al joven Breel Embolo, quién por características es mucho más apto que Streller para atacar los espacios que dejaba el Liverpool a la espalda de su defensa. Cerca estuvo Gashi de rematar en el segundo palo un centro de Safari que habría supuesto la sentencia del encuentro, pero el cansancio se hizo notar y el albanés vio como el balón pasaba de largo.
No estuvo acertado Rodgers con el once, ni con los cambios, y tampoco a o largo de toda la competición. Lo mismo le pasó al equipo en general, que no ha sabido cumplir con las expectativas ni dar la talla en el retorno de un grande a la máxima competición internacional a nivel de clubes. En un grupo que, teniendo en cuenta las dificultades existentes, era bastante placido, han caído eliminados de manera justa dando una imagen muy pobre en todos sus encuentros. Dijimos que solo ha ganado un encuentro en toda la fase de grupos, y lo ganó en el descuento con un tanto de penalti ante el rival más débil. Era de esperar antes del comienzo de la competición que el Liverpool se jugaría la segunda plaza y el pase ante el Basilea, pero todos creían que saldría victorioso de ese doble enfrentamiento. Era lógico que pudiera pinchar en Suiza, y finalmente cayo derrotado. Y en Anfield volvió a fracasar, pese a que esta vez logró el empate. Una victoria, dos empates, tres derrotas y muy malas sensaciones, esta es la imagen que ha dado el conjunto red a lo largo de la competición.

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