lunes, 19 de enero de 2015

La manera de aprovechar los errores

Primer partido del Grupo B en el que se enfrentaban Zambia y la Republica Democratica del Congo. Partido que comenzó mostrando uno de los claros problemas que hay actualmente en el fútbol africano, la fragilidad de sus porteros. Habían transcurrido pocos minutos del partido cuando, ante un centro desde la izquierda de Kalaba, Kidiaba salió mal, condicionado por la presencia de un atacante rival, y despejó hacía la frontal del área. Ahí apareció Singuluma para, aprovechando el mal posicionamiento tanto del portero como del resto de la defensa, disparar a media altura y adelantar a su selección. Al poco tiempo volvería a haber otro error, pero sería en el área de Zambia. Mweene no acierta a atajar un centro lateral que, a priori, parecía no tener muchas complicaciones y el balón termina muerto en el área. Rapidamente apareció ahí Mbokani para rematar, todo siguiendo el mismo guión de la acción del gol del conjunto zambiano, pero esta vez el esférico se fue por encima del larguero. Marcaron el inicio del partido los errores por parte de ambos guardametas, pero lo marcaron todavía más la forma que tuvieron de aprovecharlos ambas selecciones.

Kidiaba, realizando su celebración habitual, cometió el error que propició el gol de Singuluma. (Foto: es.fifa.com)

El partido fue todo el rato de ida y vuelta, con acercamientos por parte de ambas selecciones. Pero la que llegó con más continuidad y, lo más importante, con más peligro fue la República Democrática del Congo dirigidos por un omnipresente Yannick Bolasie. El jugador del Crystal Palace es, sin ninguna duda, el jugador más desequilibrante y está destinado a asumir el papel de líder en el juego de su selección, cosa que ya hizo ayer en lugar de jugadores más experimentados como Mulumbu o Mbokani. Tanto protagonismo terminó dando sus frutos, y Bolasie fue el autor del gol del empate. Y el gol vino, otra vez, de un error. No aprovecharon el fallo de Mweene en la primera parte, pero sí el que ellos mismos provocaron en la segunda. El balón lo recuperó Cedrick, cuando solo llevaba 4 minutos sobre el terreno de juego, tras un error de Mbola y cedió atrás para que el atacante del Palace, llegando en segunda línea a zona de remate, superara sin muchas dificultades al portero zambiano.

Llegaría el Congo mucho más fuerte fisicamente que Zambia a los minutos finales, lo que provocó un dominio casi constante por su parte. A esto había que sumarle las grandes dudas defensivas que tuvo la zaga zambiana a lo largo de todo el encuentro. De esto y mucho más, como por ejemplo que ningún equipo lograra imponer su juego y ralentizara el ritmo del mismo, se aprovecharon para asediar la portería de Mweene en el tramo de final. Pero por suerte para Janza, los atacantes de la República Democrática del Congo no supieron aprovechar los errores defensivos que cometió su equipo. Error que si aprovechó Singuluma en el primer tiempo, y que también aprovechó Bolasie en el segundo. Ambos aprovecharon fallos del contrario, pero Zambia fue más efectiva al hacer el gol tras el único error dentro de un partido muy solido de la defensa congoleña. Bolasie dirigió, asistió y finalizó; pero él solo no pudo darle la victoria a su selección.

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