jueves, 22 de enero de 2015

Todo a un partido

El partido entre Guinea Ecuatorial y Burkina Faso no fue, ni de lejos, lo mejor de esta Copa de Africa. Ritmo lento, propiciado por el planteamiento de la anfitriona, y falta de gol. Por eso terminó con 0-0 en el marcador, porque ninguna de las dos selecciones está destacando por su producción ofensiva. Bueno, vamos a ser justos. Burkina Faso si que está mostrando una gran capacidad de generar ocasiones, quizá es una de las selecciones que más genera, pero no de finalizarlas. El otro día, en la jornada inaugural, convirtieron a Didier Ovono en el héroe de Gabón con su mala definición. Y ayer, ante Guinea Ecuatorial, volvió a suceder lo mismo. Ni Aristide Bancé, que entró en el once ocupando el lugar de Zongo, pudo cambiarlo. Es raro que una delantera formada por jugadores como Alain Traoré (Lorient), Bertrand Traoré (Vitesse), Jonathan Pitroipa (ahora en el Al-Jazira pero con pasado en la Bundesliga) y el propio Bancé no sea capaz de anotar ningún gol en dos encuentros teniendo en cuenta las numerosas ocasiones que han tenido. Pero está sucediendo, y ese es el gran problema al que se enfrenta Paul Put en esta competición. Con un balance de un punto de seis posibles, aun tienen opciones de pasar a los cuartos de final siempre que ganen en el último partido de la fase de grupos a Congo. Esta sequía de cara al gol puede estar influyendo negativamente en la mentalidad de sus jugadores, por lo que Put debe buscar la manera de revertir esta situación.

Paul Put debe buscar la manera de influir positivamente en la mentalidad de sus jugadores.

No es tampoco Guinea una selección muy acertada de cara a puerta, pero tampoco dispone de tantas ocasiones. Los planteamientos de Becker son más defensivos, siendo la principal baza de ataque los contragolpes. Eso les valió para adelantarse en el partido inaugural ante Congo. Les valió también para anotar el 2-0 que sentenciaba el encuentro, pero el asistente señaló un fuera de juego que no existía y el tanto no subió al marcador. Y ayer esos contragolpes los dirigió Kike Boula. El joven extremo (1993) del Mallorca B fue la principal amenaza para la defensa burkinesa. Tanto por derecha como por izquierda encaró en multitud de ocasiones, y en gran parte de ellas salió victorioso de ese duelo con el defensor. Ya había dejado muy buenas sensaciones en el debut, pero en aquel partido el fuelle solo le duró 60 minutos. Esta vez aguantó más, lo que supuso una alegría para el aficionado al fútbol. De hecho él protagonizó la mejor ocasión de la Nzalang Nacional en el encuentro, y cerca estuvo de terminar el gol. Una conducción suya partiendo desde la izquierda que finaliza dentro del área y, entre disparar o pasar a dos compañeros mejor posicionados en el segundo palo, optó por lo primero y envió el balón fuera. Y es que ese es uno de sus defectos, la toma de decisiones y su individualismo en momentos puntuales. Pero su actuación, más allá de ese error, le permitió ser el mejor jugador de su selección en el partido.

Al final, por esa falta de acierto en los metros finales, 0-0 y un punto para cada uno. Ahora mismo Guinea Ecuatorial tiene 2 puntos, mientras que Burkina Faso solo cuenta con uno. Pero dados los resultados en el otro partido del grupo, ambas selecciones pasaran a los cuartos de final si ganan sus partidos frente a Gabón y Congo respectivamente. Más fácil lo tiene Burkina, por sensaciones y sobre todo por el rival, al que sobre el papel es claramente superior. Todo lo contrario Guinea Ecuatorial, que pese a las gratas sensaciones que ha dejado en ambos encuentros tendrá que enfrentarse a un equipo superior como es Gabón, que no tiene el pase asegurado. Se podría decir que ambas selecciones se la juegan todo a un partido.

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