Los guineanos, conocedores de la superioridad costamarfileña, plantearon un partido serio. Plantaron una defensa muy solida y ordenada, la cual dificultó mucho las cosas a Los Elefantes. No presionaban la salida de balón, pero si que ocupaban muy bien los espacios de tres cuartos de campo. Así fue como anularon por completo a un Yaya Touré anclado en la posición de mediapunta que no supo leer lo que necesitaba su equipo. En lugar de retrasar su posición y venir a recibir para dar fluidez al juego, permaneció constantemente en la frontal del área sin asumir mucha importancia en el partido. Solo un Gervinho muy activo y desequilibrante era capaz de sorprender a la defensa guineana, alguna vez a la contra, y protagonizar las ocasiones más peligrosas. De hecho cerca estuvo de encontrar el gol el jugador de la Roma, pero su disparo al recoger un mal remate de Bony fue despejado al larguero por Musa Yattara. Guinea, bien plantada como decimos, buscaba contragolpes rápidos. Muchos de ellos se desarrollaban por la banda izquierda, donde Ibrahima Conté encaró una y otra vez a Serge Aurier, saliendo siempre vencedor de este duelo. El lateral del PSG completó un partido nefasto en defensa, sobre todo en el primer tiempo, y fue el culpable del tanto de Yattara. En un centro desde la banda derecha de Traoré, Aurier no acertó ni a despejar ni a controlar y dejó el balón muerto en el área. Reaccionó más rápido que nadie el joven delantero del Lyon, aun no ha debutado esta temporada con el conjunto francés, para rematar a bocajarro y superar a Gbohouo.
Serge Aurier completó un pésimo partido en defensa regalando el gol a Guinea.
La segunda parte comenzó con el mismo guión. Guinea esperando y contraatacando, Costa de Marfil dominando sin generar peligro. Pero todo cambió cuando se le cruzaron los cables a Gervinho. Con el balón parado, sin venir a cuento, soltó un fuerte manotazo a Naby Keita que fue apreciado por el colegiado, el cual rápidamente expulsó al delantero. Renard perdía así a su jugador más activo en el partido justo cuando se disponía a dar entrada a Gradel, un jugador de carácter ofensivo. Finalmente el técnico francés realizó dos cambios que tendrían repercusión en el esquema táctico. Entraron Doumbia y Tiéné por Kalou y Serey respectivamente. Esto provocó que el equipo se reestructurara en un 3-4-2, bajando Yaya Touré al doble pivote. Y a partir de ahí Costa de Marfil mejoró, mejoró y dispuso de más ocasiones. Acabó encontrando el gol en una jugada empezada desde atrás por Yaya, que pasó a Bony para que este hiciera una maravilla. Control con el pecho y pase al hueco, todo sin que el balón caiga, hacía la carrera de Doumbia. El atacante del CSKA, un gran goleador, no perdonó y puso el 1-1 en el marcador. Con este nuevo esquema podríamos ver también al mejor Aurier, ese jugador de banda capaz de desbordar, asistir y finalizar. Hay veces que rectificar los planes a lo largo del partido y hacer algún que otro cambio sirve para cambiar la imagen del equipo y de los jugadores. Eso hizo Hervé Renard cuando peor lo tenía su equipo, y funcionó. O quizá tan solo sea que, como dice ese antiguo refrán futbolero, se juega mejor con 10 que con 11.

No hay comentarios:
Publicar un comentario