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martes, 3 de febrero de 2015

Dos buenos mediocentros

Siempre se ha tenido como un factor muy importante del juego el dominar el centro del campo. Todos los entrenadores, en mayor o menor medida, condicionan sus onces buscando ser siempre superiores a sus rivales en el centro del campo. También lo buscan de diversos modos. Unos prefieren ocupar los espacios con jugadores físicos con capacidad de destrucción, mientras que otros son partidarios de alinear jugadores técnicos y dominar la posesión. Se me viene a la cabeza ahora mismo el caso de Real Madrid y Barcelona antaño. Ante el dominio constante de los de Guardiola en el centro del campo sobre todos, o casi todos, los equipos a base de jugadores de toque, Mourinho optó por colocar a Pepe de mediocentro con dos jugadores por delante también de corte defensivo como eran Xabi Alonso y Khedira. Este es el claro ejemplo de lo importante que es para los entrenadores, independientemente del estilo de juego que tengan sus equipos, el dominio del centro del campo.

Mubarak Wakaso fue un seguro en el centro del campo.

Y el otro día, en el Ghana - Guinea de cuartos de final de la Copa de África, hubo un equipo que se mostró muy superior en el centro del campo gracias a los integrantes del mismo. Y ese fue Ghana, debido al trabajo realizado por la pareja formada por Mubarak Wakaso y Afriyie Acquah. Tanto el del Celtic como el del Parma estuvieron a un gran nivel en el trabajo defensivo. Pero ese trabajo defensivo repercutía también en el ataque, ya que el hecho de que ambos mantuvieran sus posiciones permitía que los dos laterales, Afful y Baba, se pudieran proyectar ofensivamente. Esto provocaba que cuando Ghana atacaba siempre había un apoyo pegado a la banda, además de cuatro jugadores moviéndose constantemente por dentro con mucha libertad. Esos eran Andre Ayew, Kwesi Appiah, Asamoah Gyan y Christian Atsu. De hecho el primer gol ghanés llegó en una jugada que podría ser el claro ejemplo de ese intercambio de posiciones permanente. Appiah cae a la izquierda y empieza la jugada desde ahí mientras Ayew ocupa su posición por dentro, el balón terminará en los pies del jugador del Marsella dentro del área que, ante la pasividad del defensa, deja de tacón para la llegada de Atsu desde la banda derecha. ¿Pero porque ambos laterales podían subir continuamente sin preocuparse del espacio que había a su espalda? Pues bien, la respuesta a esto está en los mediocentros. Cuando Ghana perdía el balón en campo contrario, las salidas guineanas eran casi siempre por las bandas para atacar ese espacio del que hemos hablado. Pero ahí siempre aparecían bien Wakaso bien Acquah, muy rápidos durante todo el encuentro, para hacer la cobertura en el momento justo y cortar la contra o, por lo menos, frenarla y permitir el retorno de sus laterales.

Esa era su aportación ofensiva, más indirecta que directa, y ahora hablaremos de la aportación defensiva ante los ataques estáticos de Guinea. En defensa Ghana replegaba en un 4-4-2 con Atsu y Ayew fijos en la banda. Por dentro, la pareja Wakaso-Acquah se impuso en todo momento a jugadores como Camara, Ibrahim Traeré o Sylla, que se movían siempre por la zona de tres cuartos de campo. Que por dentro no hubiera espacios provocaba que Guinea enfocara sus ataques a la banda, donde además de no encontrarse con ninguno de los mediocentros contaban con la ventaja de que ni Atsu ni Ayew son jugadores caracterizados por su sacrificio defensivo. Pero igual que realizaban las coberturas a los laterales para frenar los contragolpes, en defensa realizaban las coberturas a los extremos cuando estos se veían superados. Así fue como anularon por completo, basándose en el trabajo de los dos mediocentros, el ataque guineano sin apenas conceder ocasiones de gol. Ese trabajo de los mediocentros, sumado a la mala imagen mostrada en defensa por Guinea desde el portero hasta el delantero, permitieron una victoria plácida para pasar a semifinales. Y es que todos los goles se vieron favorecidos por la defensa. En el primero el defensor se muestra muy blando y permite a Ayew recibir, aguantar y ceder el balón al compañero mejor posicionado estando de espaldas a portería pese a estar pegado a él. El segundo es un regalo de Sankoh que falla al golpear el balón y deja a Appiah en un mano a mano con Yattara. Y en el tercero, que es cierto que es un golazo, es el propio Yattara el que ayuda al no dar despejado un disparo lejano desde la banda de Atsu. No fue un gran día para la defensa de Guinea, que se culminaría con la expulsión de Yattara por una dura entrada fuera de lugar que era un claro síntoma de desesperación e impotencia.

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