Secciones

jueves, 5 de febrero de 2015

Los errores marcaron el encuentro

Se disputaba ayer la primera de las dos semifinales de esta edición de la Copa de África, la cual enfrentaba a las selecciones de la República Democrática del Congo y Costa de Marfil. Partido con mucha importancia para ambos conjuntos. La RD Congo no disputaba una semifinal de CAN desde hace más de diez años, y Costa de Marfil estaba de nuevo ante la posibilidad de luchar por un titulo que no gana desde 1992. Pero había mucha más presión del lado de Los Elefantes, ya que llegaron al torneo con el cartel de favoritos. De hecho suelen ser los favoritos en cada edición, pero nunca acaban transformando ese favoritismo en el tan ansiado titulo.

Ambos seleccionadores sacaron los onces esperados. Hervé Renard dio continuidad a ese 3-4-3 que viene siendo el esquema habitual ya desde la segunda jornada con los mismos jugadores que habían partido de inicio contra Argelia. Jean-Florent repitió también el once con el que se impuso en cuartos a Congo, siendo la única novedad la entrada de Kimuaki por Mongongu. Ya todos somos conocedores de los planteamientos de Renard basados principalmente en el contraataque, y ayer no fue menos. Por eso comenzó dominando la posesión y el encuentro el conjunto centroafricano, pero no tardó en facilitarle las cosas a Costa de Marfil. Si los dos equipos tienen un defecto claro ese es, sin duda, su fragilidad defensiva. Y fueron los congoleños los primeros en hacer gala de ella, ya que permitieron que Yaya Touré llegará a rematar un balón suelto en la frontal pese a la superioridad de defensores que había en esa zona. Y claro, ante un balón suelto en una posición tan buena, Touré no lo desperdició y estrenó el marcador con un gran disparo. La aportación del jugador del Manchester City no se quedó ahí, sino que además completó su mejor partido en lo que va de torneo. Dirigió el juego del equipo, inició los contragolpes con envíos en largo a la espalda de los defensas y se descolgó en más de una ocasión para pisar área rival. Quizá la única pega que se le pueda poner a su partido fue que en ocasiones no tuviera el sacrificio defensivo necesario, ya que más de una vez no recuperaba su posición después de haberse incorporado en ataque.

Yaya Touré, celebrando el gol en la imagen, cuajó su mejor actuación en esta CAN. (Foto: www.sport.es)

Ya hemos dicho que la fragilidad defensiva era una característica de las dos selecciones, por lo que Costa de Marfil tampoco tardó en demostrarlo. Tan solo un par de minutos después del gol de Yaya, Bailly cometió un penalti absurdo por una mano clara. El joven central, recién fichado por el Villarreal, ha demostrado a lo largo del torneo ser un jugador con mucho futuro, pero, al mismo tiempo, también ha demostrado que aun está falto de experiencia al cometer algún que otro error importante. Ese penalti lo transformó Mbokani, para devolver pronto las tablas al marcador. A partir de ahí el partido se igualó, con ocasiones repartidas para uno y otro equipo, pese a que los congoleños pegaron un pequeño bajón. Pero serían otra vez los errores defensivos los que cambiaron el rumbo del encuentro, de nuevo a favor de Los Elefantes. A pocos minutos del descanso, en una de esas típicas jugadas en las que uno de los atacantes baja a recibir, Bolasie devolvió mal el balón a su compañero y esto provoco una perdida en el centro del campo. De ahí al 1-2 solo hubo tres toques. El primero para que el balón llegara a Bony, él fue quien condujo la contra, y el segundo fue el pase del mismo para el desmarque de Gervinho. El tercero sería ya el disparo del jugador de la Roma al palo largo, ante el que Kidiaba no pudo hacer nada. Dicen que los goles antes del descanso tienen un valor psicológico, y seguro que eso se acentúa todavía más si sabes que se debe a un gran fallo tuyo.

Al final no tuvo tanto efecto como se podía esperar, ya que la RD Congo siguió dando guerra a los costamarfileños. Liderados por Yannick Bolasie, uno de los mejores jugadores de esta selección, se acercaban con cierta facilidad a la portería defendida por Gbohouo, pero no lograban el empate. Sorprendió entonces que, con media hora de partido por delante y tan solo un gol abajo en el marcador, Jean-Florent retirara del terreno de juego a Mbokani para dar entrada a Kabananga. No es muy habitual ver que un entrenador, cuando está buscando el gol, quite a su mejor delantero del campo a no ser que sea por obligación. Lo cierto es que no era el caso, solo había que ver la cara del jugador para darse cuenta, y al final Kabananga apenas tuvo repercusión en el devenir del encuentro. No encontraron los congoleños el gol del empate, en parte porque no hubo errores defensivos de bulto por parte de los costamarfileños. Si que los hubo, otra vez más, en la defensa centroafricana y, otra vez más, terminaron desencadenando en un gol de Los Elefantes. Esta vez fue un córner, el cual defendió mal hasta en dos ocasiones la zaga congoleña. Primero el defensor del primer palo se deja ganar la posición por Aurier, que remata cómodo y se encuentra con Kidiaba, quien rechaza el balón. Ese rechace queda muerto en el área y, igual que en el primer tanto, la defensa no está atenta para despejarlo y ahí aparece Kanon para rematar y sentenciar el encuentro. Está claro que los errores defensivos fueron decisivos en el encuentro, y esto condicionó mucho a la RD Congo. Ahora Costa de Marfil dispondrá de otra oportunidad para ganar un titulo que no levanta desde 1992, año en el que se alzó campeón por primera y última vez de una CAN hasta el momento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario