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domingo, 8 de febrero de 2015

Un derbi con sabor a despedida

Que ahora mismo Philippe Coutinho es el jugador más en forma del Liverpool es una realidad. El brasileño, ocupando la posición de mediapunta izquierdo, se ha asentado en el once en este tramo de la temporada a base de grandes actuaciones. De esto tenía buena cuenta Roberto Martínez al ver sus últimas actuaciones, por lo que optó por realizar una modificación en el esquema táctico. Aprovechando la reaparición de James McCarthy tras una larga lesión, y debido también al mal nivel mostrado por Barry en estos últimos meses, decidió poblar el centro del campo con un trivote formado por el propio Barry, McCarthy y Besic. Y es que el Everton no se podía permitir caer en esta edición del derbi de Merseyside, ya que otro tropiezo sumado a la mala racha de resultados que llevan podría enturbiar bastante las aguas en Goodison Park. Esto se pudo apreciar sobre el minuto 80, cuando con 0-0 en el marcador Martínez decidió dar entrada a Alcaraz por Besic en lugar de buscar una variante más ofensiva.

Philippe Coutinho es actualmente el jugador más en forma del Liverpool.

Pese a ese planteamiento intentando anular a Coutinho, el ex del Inter tuvo bastante protagonismo en la casi hora de juego que estuvo sobre el terreno de juego. El brasileño fue participe de muchas de las acciones más peligrosas del Liverpool, en muchas de las cuales dio el último pase para Sterling. Un Sterling que, sorprendentemente, continuó actuando como delantero centro ante la decisión de Brendan Rodgers de dejar en el banquillo a Sturridge. Precisamente fue el delantero inglés el que entró en lugar de Coutinho, para ejercer de punta durante media hora. No mejoró mucho el rendimiento del equipo, que estaba siendo muy bueno, pero si que dejó detalles con su movilidad permitiendo la llegada en segunda línea de otros jugadores. Y decimos que el rendimiento estaba siendo bueno porque los reds generaban peligro con mucha facilidad. Ya fuera al contragolpe o en ataques estáticos, como en la mayoría de los casos, lograban llegar a la portería de Joel con bastante claridad. De hecho el guardameta español tuvo que intervenir en más de una ocasión para evitar que el Liverpool cogiera ventaja en el marcador.

Pero que el Everton saliera con la idea de no perder, provocó que tuviera poca presencia ofensiva. Bueno, eso y el gran papel desempeñado por la defensa del Liverpool. Puede parecer una broma, pero ahora mismo el rendimiento defensivo de los de Rodgers es uno de sus puntos fuertes. El dejar a cero su puerta en el día de ayer supuso la séptima 'cleansheat' en los últimos diez encuentros, la cuarta de manera consecutiva, para Simon Mignolet. Y en esas grandes actuaciones defensivas tiene gran importancia un Emre Can que, tras ir rotando por varias posiciones, se ha asentado como central derecho por delante de Dejan Lovren. El alemán se ha acoplado a la perfección a esa posición, pese a que de vez en cuando aun comete algún error que demuestra que no es un central puro, y aporta tanto con balón en la salida como sin él en el posicionamiento. De hecho ayer cometió uno de esos errores, el que aprovechó Lukaku para encarar a Mignolet pero, cuando el belga se disponía a disparar, ahí apareció Henderson para enviar el balón a córner y arreglar el fallo de su compañero. Quien no tuvo un buen partido fue Sakho. El central francés transmitió esa sensación de inseguridad que tan poco gusta en un central durante todo el encuentro, ya fuera con el balón en los pies buscando una salida o intentando cortar una jugada del Everton. Si alguien sale mal parado de este derbi es él, ya que completó la peor actuación individual del encuentro.

Pero al final el Everton, pese a no crear apenas peligro en todo el encuentro, pudo ganar. La entrada de Ross Barkley, que se produjo al mismo tiempo que la de Alcaraz, pudo ser decisiva si Coleman llega a marcar ese disparo tras un gran pase del centrocampista inglés. Pero ahí apareció Mignolet, con esa facilidad tan grande que tiene para salvar a su equipo en momentos clave, para desviar el disparo a córner y mantener su puerta a cero. Pudo ganar el Everton, pero también pudo hacerlo el Liverpool. Llegó muchas más veces y también con mucho más peligro. Cerca estuvo de batir a Joel en más de una ocasión, pero la falta de puntería lo evitó. Habría sido bonito que Steven Gerrard, en su último derbi de Merseyside, hubiera anotado esa chilena que cazó dentro del área tras un mal despeje de la defensa. Pero se interpuso la cabeza de Naismith entre él y el gol. Al final el resultado fue un empate que será recordado por esa despedida de Gerrard, ya mítico capitán red, de los derbis de Merseyside.

Gerrard, en su último derbi de Merseyside, cerca estuvo de marcar un bonito gol.

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