La expulsión fue un punto de inflexión, y a partir de ella comenzaría el dominio chileno y el recital de Paolo Guerrero. El delantero del Corinthians fue la figura a la que se agarró Perú a lo largo de todo el encuentro. Cada vez que lograban recuperar la posesión, enviaban un balón en largo que la gran mayoría de las veces lograba controlar Guerrero. De no haber contado con el delantero sobre el terreno de juego, el dominio chileno habría sido mayor y las opciones en ataque peruanas prácticamente nulas. Y esto se debe a que los acercamientos de los jugadores peruanos se basaban en prolongaciones del propio Guerrero, todas ellas con mucho sentido, aprovechadas por los extremos y, en muchas ocasiones, por Advíncula. Y así, con un planteamiento bastante sencillo, lograron dar continuamente sensación de peligro, de que no se habían ido en ningún momento del encuentro. Ni el tanto chileno antes del descanso, obra de Vargas tras una serie de rebotes, les hizo bajar los brazos. Todo lo contrario, ya que al comienzo del segundo tiempo dieron un paso adelante y pusieron en ciertos apuros al combinado dirigido por Sampaoli. De hecho lograron el empate en una jugada protagonizada, como no, por Guerrero y Advíncula. El delantero controla de espaldas, se gira y mete en profundidad para la carrera del lateral. El jugador del Vitoria Setubal pone un centro peligroso y Medel lo introduce en su propia portería. Era, sin duda, la recompensa a lo que estaba siendo un gran partido de Perú pese a la inferioridad numérica.
Paolo Guerrero completó una gran Copa América con una exhibición en semifinales.
Gareca, el artifice de la hazaña peruana
Si hay alguien que tiene especial culpa del papel realizado por Perú en esta Copa es su entrenador, Ricardo Gareca. El argentino sale muy reforzado como técnico de esta competición al haber dado a esta selección una seña de identidad futbolística, la del buen juego. Porque Perú ha practicado un fútbol vistoso, tampoco nada del otro mundo, y efectivo en esta Copa América. Además ha demostrado una gran capacidad para leer el transcurso de los encuentros y realizar cambios acordes con lo que necesitaba su equipo en cada momento. Como ante Chile, que reorganizó a su equipo tras a expulsión de manera que fuera más solido para resistir las constantes acometidas del anfitrión. Veremos si continua al frente de la selección peruana de cara a las eliminatorias de clasificación para el Mundial, pero siga o no Perú es una selección muy apetecible.


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