sábado, 15 de noviembre de 2014

Un partido con mucha historia

Un Escocia - Irlanda es un partido de mucha rivalidad. No solo porque ahora mismo ambos son rivales directos por conseguir la clasificación para la próxima Eurocopa que se disputará en Francia en el 2016, sino por las historias cruzadas que hay entre ambos combinados. Historias como la de McGeady, quién pese a nacer en Glasgow y ser criado en tierras escocesas eligió jugar para Irlanda debido a los orígenes de su familia. Por este motivo la afición local, que si no llenó el estadio poco le faltó, le pitaba cada vez que tocaba el balón. Algo parecido sucedía con Maloney, ya que el jugador del Wigan eligió a Escocia antes que a Irlanda. Pero claro, cuando juegas en casa ante la selección que rechazaste, el ambiente es mucho más cómodo. Por cosas como esta, además de otras muchas, y la importancia del partido de cara a la clasificación se vivieron unos 90 minutos muy intensos.

El partido siguió un guión más o menos esperado al ver los onces que habían planteado los dos seleccionadores: mucho balón largo, poca presencia del centro del campo y mucha intensidad por ambas partes. Intensidad, o dureza como queráis llamarlo, que se pudo apreciar casi desde el pitido inicial. Antes de que se cumplieran los 10 minutos McGeady ya había realizado una entrada muy dura que le costo la tarjeta amarilla, pero que tranquilamente pudo haber sido roja. A partir de ahí Escocia, que se movió mucho mejor dentro del contexto del partido, domino el encuentro y dispuso de las mejores ocasiones. En la primera parte dispuso de dos o tres oportunidades para adelantarse, pero no logró concretarlas. Quizá la más clara fue un centro desde la banda derecha de Maloney, protagonista de casi todas las acciones ofensivas de su selección, que Steven Fletcher no remató por intentar darle de tacón. Poco se pudo ver de Irlanda en el primer tiempo más que algún córner y un disparo lejano de Walters en los primeros minutos de juego debido, sobre todo, al gran trabajo defensivo de los de Gordon Strachan.

Maloney, en la acción del gol, fue el héroe de la noche. (Foto: Daily Mail)

En el inicio del segundo tiempo Irlanda tendría sus mejores minutos de juego y, en consecuencia, sus mejores ocasiones de todo el encuentro. De hecho cerca estuvo McGeady de poner el 0-1 en el marcador con una volea que despejó Marshall a córner. Eso pudo haber cambiado por completo el rumbo del encuentro, pero no fue así. Y entonces el partido volvería a ser como fue en la primera parte, con las ocasiones para Escocia y el sufrimiento para Irlanda. Cerca estuvo de marcarse en propia Walters al tocar un envío al área en una falta lateral, pero el balón golpeó en el larguero y se fue a córner. Córner que terminó siendo decisivo. Maloney toca en corto para Anya, Anya se la devuelve y el del Wigan toca, con caño incluido, para Brown dentro del área, este se la devuelve y, desde la frontal, disparo colocado al segundo palo ante el que Ford no puede hacer nada. Como ya hemos dicho, Maloney estaba siendo el protagonista de casi todas las acciones de ataque escocesas, por lo que con el gol hizo justicia a su gran partido y al dominio local en el encuentro.

Escocia se llevó la victoria en un partido emocionante, tan emocionante que los irlandeses mandaron un balón al larguero ya en el descuento, que le coloca con 7 puntos empatada con Alemania y la propia Irlanda. Martin O'Neill sucumbió ante el que fuera su sucesor en el Celtic, Gordon Strachan. Sucumbió debido al gol de Maloney y a la intervención de Marshall a McGeady, ambos jugadores que hizo debutar él estando al mando del conjunto de Glasgow. Como dijimos al comenzar el articulo, este fue un partido de historias cruzadas. Historias que, como tenía que ser, terminaron siendo decisivas en el encuentro.

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