Tras el fracaso en la Champions League, le llegaba al Athletic la opción de dar una buena imagen en la Europa League pese a que en la competición domestica aun no termina de levantar cabeza. Debutaban con una visita difícil al Comunale donde se enfrentaban a un Torino que venía en una dinámica muy positiva en la Serie A, donde no pierden desde que cayeran derrotados en el derbi de Turín debido al gol de Pirlo en el último minuto. Y, como era de esperar, fue un partido complicado.
Ernesto Valverde sorprendió con las rotaciones dejando fuera del once a jugadores habituales como Gorka, Gurpegui, Balenziaga y Aduriz. Esta última era la baja más cuestionada, ya que si el Athletic viene teniendo un problema esta temporada es que tan solo Aritz Aduriz es capaz de ver puerta con facilidad. Pero el tiempo le daría la razón a Valverde, ya que al cuarto de hora Viguera asistió para que Iñaki Williams adelantara al conjunto vasco e hiciera historia al ser el primer jugador negro en marcar un tanto con la camiseta de 'Los Leones'. Los dos jugadores encargados de suplir la baja del ex del Valencia habían construido el primer tanto del encuentro al poco del comienzo del mismo, y cerca estuvo Williams de hacer el segundo poco después, por lo que las cosas iban mejor de lo esperado. Pero todo cambiaría, y el Torino poco a poco fue cogiendo las riendas del encuentro. Tan fulgurante fue el comienzo del Athletic en el Comunale como su posterior bajón, y eso lo aprovechó un Torino que hasta el momento solo había intimidado a Herrerín con un par de córners. Porque si tiene un punto fuerte el conjunto turinés es el balón parado, junto a su peligro por las bandas. Pero por ahí ni Molinaro ni Darmian estaban logrando crear peligro debido al planteamiento defensivo de Valverde, el cual complicó mucho la salida de balón del 'Toro', y al esfuerzo realizado por Williams y Viguera, encargados de cerrar esa zona del campo.
Pero el bajón del Athletic no fue solo en ataque, donde fue inofensivo hasta la recta final del partido, sino que también se produjo en defensa, y entonces los dos carrileros italianos comenzaron a tener mayor presencia en campo contrario. Ellos, y un Omar El Kaddouri que apareció por momentos pero de su mano llegaron las mejores ocasiones. De hecho él es quien asiste, de tacón, a Molinaro para que este termine centrando al área en el primer gol. Es también el marroquí quien hace un cambio de orientación muy preciso para la subida de Darmian, que instantes antes había repetido la jugada, para que este centrara en la jugada del segundo tanto. En ambas ocasiones el rematador fue un viejo conocido de La Liga como es Maxi López. El delantero argentino demostró una de sus mejores cualidades, la de rematador puro, al rematar en dos ocasiones de primeras para remontar el tanto inicial del conjunto vasco. El segundo llegaría en el momento idóneo, justo antes del descanso, siendo uno de esos goles que cuentan con un valor psicológico negativo en la mente del rival.
Maxi López demostró su condición de rematador.
Tras la reanudación el Athletic recuperó el dominio de la posesión, en parte porque Ventura optó por replegar líneas y buscar sentenciar el encuentro al contraataque, pero su posesión era inofensiva. Tocaba y tocaba, pero el ritmo era lento y se encontraban constantemente con un muro granate muy bien plantado. Tan solo Iker Muniain, que ejerció de capitán al echarse el equipo a las espalda, intentaba algo diferente, pero tampoco lograba superar el entramado defensivo italiano. En ese momento aparecería Valverde, tranquilo y pausado como es él, para realizar un doble cambio y al mismo tiempo modificar el esquema táctico. Del 4-3-3 inicial se pasó a un 3-5-2, dando entrada a Gurpegui por Viguera para colocarlo en el centro de la zaga y a Iraola por Aurtenetxe para cambiar a De Marcos de banda. Con este cambio 'Los Leones' lograron tapar las bandas mucho mejor, cortando así las subidas de Darmian y Molinaro. Este último, veterano jugador con pasado en la Juventus, cuajó un gran partido y fue mucho más peligroso que su compañero por el otro costado. Pero el cambio tendría también efectos positivos en ataque, no solo en defensa. El Athletic siguió tocando el balón, sin prisa y con paciencia. No dejó de insistir en ningún momento, de la mano sobre todo de un gran Muniain que no cesó en su empeño, y acabó encontrando su recompensa. Lograron el empate en una jugada aislada, la siguiente a la entrada de Kike Sola al terreno de juego, y de una manera que nadie podía esperarse. El dominio del Torino en el juego aéreo estaba siendo abrumador desde el pitido inicial, pero llegó Gurpegui para remediarlo. En una falta muy bien botada al primer palo por Beñat, el central se anticipó a toda la defensa italiana para rematar de espaldas a portería y batir a Padelli.
Al final incluso podrían haberse llevado la victoria, ya que primero Sola estrelló un remate al larguero y luego Beñat mandó una falta desde la frontal muy cerca del poste. La paciencia y perseverancia le funcionó a Valverde, que se lleva un resultado muy positivo. Más todavía viendo la dinámica en la que llegaba el equipo, como había sido el primer tiempo y la reacción que tuvo el equipo en el tramo final. Eso si, nunca puedes dar por muerto a un equipo como el Torino.
Así terminó el partido el Athletic. (Foto: sharemytactics.com)



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